Cocinar, una sabrosa terapia

En la actualidad, cocinar se ha vuelto una actividad más del agitado día. Se cocina de manera rutinaria, con prisa y muchas veces con disgusto. Y no siempre se hace así –muchas personas prefieren comprar su comida por falta de tiempo o ganas-.

Sin embargo, la preparación de los alimentos favorece, además de la salud, el desarrollo personal. ¿Por qué? Cocinar, si se hace con tiempo y disposición, puede ser una actividad sumamente placentera. Elaborar deliciosas recetas tiene efectos relajantes, pues permite distraerse de las obligaciones. Además, ofrece una oportunidad de oler deliciosos aromas y concentrarse en las texturas y colores de los alimentos.

La elaboración de platillos requiere concentración en el momento presente. Lo importante es despejar la mente de todo pensamiento y focalizar la atención en lo que se está haciendo.

Al final, se obtiene la satisfacción del resultado: una comida rica y saludable. ¡Y qué mejor si se comparte! El momento de la comida es el mejor pretexto para la convivencia y la relajación.

Iniciarse en el arte de la cocina es fácil: basta tener disposición y constancia, y con el tiempo esta inversión se traducirá  en un menor estrés y una  destreza mayor en la elaboración de exquisitos manjares.

Existen sitios web que comparten una variedad extensa de recetas de cocina, como el sitio Academia de Cocina, el cual ofrece una guía para elaborar cualquier tipo de platillo. Con pasos sencillos, explica cómo cocinar carnes, guisados, pescados, mariscos, salsas, platillos vegetarianos, ensaladas, postres, galletas, cócteles y más. Además comparte tips de gran utilidad, sobre todo para quienes apenas se inician en este arte.

Lo importante es poner en cada receta el toque propio, personalizarla. Practicar recetas variadas para convertirse en un experto del sabor, y lo más importante, disfrutar cada momento de su preparación. Así que, ¡manos a la obra!

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